Tal como ocurriera en la década de los sesentas y setentas con la carrera espacial, para ver quién sería la primera potencia en conquistar el cosmos y enviar seres humanos a la Luna, los líderes mundiales mantienen una nueva disputa casi 50 años después, esta vez, impulsados no por la curiosidad científica, sino por motivos económicos.
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En esta nueva generación de exploradores espaciales, personajes como Elon Musk y Jeff Bezos invierten sus millones de dólares en la creación de satélites cada vez más potentes, como un modo de explorar oportunidades comerciales y salvar la brecha digital en una sociedad gobernada por el Internet.
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Sin embargo, cuando se trata de liderazgo económico, China y Estados Unidos son dos de las potencias que salen a relucir, ya que ambas naciones mantienen una rivalidad que se ha visto acrecentada tras los recientes conflictos como la pandemia y la invasión de Vladimir Putin a Ucrania.
La falta de cooperación entre estos dos grandes colosos supone un gran riesgo a futuro, no sólo por el desarrollo de su carrera armamentística, sino también de enfrentamientos cada vez mayores por los recursos del planeta; no obstante, la situación toma otra magnitud cuando las miras están puestas más allá de nuestro mundo, pues allá afuera, en el espacio, se encuentran yacimientos minerales con un valor de cientos de millones de dólares.
La carrera mundial por conquistar el espacio y los recursos minerales en la Luna
Una de las más grandes preocupaciones a nivel internacional, pesa sobre quién será el encargado de establecer las "reglas del juego", cuando se trata de la obtención de recursos fuera del planeta Tierra; "El mayor riesgo es que haya dos conjuntos de reglas opuestas", opina el exfuncionario australiano Malcolm Davis, quien ahora investiga sobre la política espacial en el Instituto Australiano de Política Estratégica.
Y es que hace varios años, las geopolíticas del espacio suponían una frontera que unía a las naciones rivales por el bien de la humanidad, mientras que ahora, se trata de una competencia cada vez más marcada entre Estados Unidos y sus aliados contra países como China y Rusia. Tanto es así, que los medios de comunicación chinos advierten que la nación norteamericana buscaría la creación de una "Otan basada en el espacio".
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En el centro de esta disputa se encuentra un conjunto de principios que buscarán dirigir la actividad fuera de nuestro mundo, conocidos como los Acuerdos Artemis. Esta iniciativa sería el precedente de la Agencia Espacial Internacional para enviar astronautas a la Luna y dar comienzo a operaciones para extraer elementos minerales y recursos naturales lucrativos.
El detalle ahora radica en que China y Rusia tienen buenos motivos para desconfiar con este acuerdo y se rehúsan a firmarlo, después de que los norteamericanos declararan que; "Estados Unidos se ha comprometido a liderar el camino y a predicar con el ejemplo". Así mismo, cabe mencionar que Ucrania fue uno de los primeros miembros del club Artemis, después de que su presidente Volodymyr Zelensky firmara a finales del 2020.
¿Porqué son tan valiosos los minerales que contiene la Luna?
La Luna y la Tierra están constituidas por distintos materiales en sus superficies, el satélite natural cuenta con titanio y otros metales raros que son de gran valor, además de poseer grandes cantidades de helio-3, un isótopo que podría servir como alternativa al uranio en las centrales nucleares, debido a que no es radioactivo.
Periodistas chinos han catalogado a la Luna como "el Golfo Pérsico del sistema solar", ya que los expertos suponen que tres cucharadas de helio-3 podrían reemplazar a unas cinco mil toneladas de carbón. Aunque aún no hay pruebas que respalden la utilidad del helio-3 en reactores nucleares, investigadores chinos ya se encuentran analizando rocas lunares en busca de este elemento.
Así mismo, la Luna podría servir también como una fuente de agua, que se podría extraer de sus polos para fabricar combustible de cohetes; no obstante, hasta ahora Estados Unidos es quien lleva la delantera en esta carrera espacial. Por el momento, China está a la espera de países aliados como Rusia, mientras cada vez más naciones se suman a los Acuerdos Artemis.